Diseño en la educación – Diseño en la Sociedad. Una mirada diferente

Por: Walter Alejandro Astorga Quijarro
Docente Diseño Gráfico

En la última década hemos observado como la carrera de Diseño Gráfico y Comunicación Visual se ha convertido en un medio de influencia en las personas y por ende nuestras sociedades. El tipo de influencia que los profesionales (incluido yo) en esta rama podemos lograr depende de cuan comprometidos estemos con la sociedad con el fin de crear productos audiovisuales que mejoren la calidad de nuestras vidas. La educación como uno de los pilares fundamentales de la sociedad es una de las áreas más complejas de articular e implementar en la actualidad. La tecnología y otros se han convertido en instrumentos fundamentales para la educación, y conjuntamente con el diseño, pueden ser de gran utilidad para la mejora de nuestra sociedad.

El diseño puede ser utilizado con fines altruistas o negativos; para promover ciertas ideologías ya sean justas o no; para promover la mejora en la educación; para difamar a un grupo de personas; o para fines individualistas y de superación personal. En fin, la decisión que cada cual tome, está en manos de cada profesional. Analicemos el diseño en nuestro contexto actual y reflexionemos.

Plantear Soluciones para los Problemas

Donde existe un problema, hay que plantear una solución. Este es un principio de vida bajo el cual las sociedades evolucionan. Hoy en día este principio se ve altamente complicado debido a todas las herramientas con las que contamos. En muchas ocasiones vemos como las soluciones planteadas son superficiales y no proponen buenas estrategias a largo plazo y sostenibles; más bien son parches temporarios. Muchas veces he escuchado hablar acerca del rol de los diseñadores en nuestra sociedad; sin embargo se queda en sólo eso, conversaciones que no se transforman en acciones.

El Diseño nace en la sociedad y para la sociedad, y al mismo tiempo se desarrolla ante una necesidad concreta. El Diseño gráfico y Comunicación Visual como profesión actual y joven en nuestro medio (Bolivia) tiene un mercado amplio y próspero, donde la mayor parte de los profesionales apuntan a hacer carrera en una agencia de publicidad, estudios de diseño o imprentas; todos con la visión de crecer y ser diseñadores reconocidos. Estos objetivos son válidos, sin embargo los profesionales en diseño gráfico y comunicación visual pueden hacer mucho más que lo ya mencionado. Específicamente podemos ser actores principales en crear cambios positivos en nuestro medio. Algunas personas me preguntan: “Los profesionales necesitamos trabajar y optar por tener un buen nivel de vida. Debemos trabajar en empresas que pagan bien… ¿Qué esperas?” No estoy en desacuerdo, sin embargo si analizamos con claridad los conocimientos que tenemos y el impacto que podríamos tener en otras áreas de tipo social, vemos que tenemos la capacidad de hacer mucho más que sólo publicidad. Yo les pregunto ¿Nuestra profesión es sólo para ganar dinero y sobrevivir? ¿Una carrera es sólo tener el título? ¿Dónde está nuestro compromiso con la sociedad?

El enfoque y cómo hagamos las cosas (si las amamos hacer, si amamos nuestra carrera) nos llevan a pensar con más profundidad si realmente estamos cumpliendo como profesionales miembros de esta sociedad.  Creo que debemos recuperar la esencia de lo que significa ser un profesional en Diseño Gráfico y Comunicación Visual (sin desmerecer lo que es Diseño Gráfico y la Comunicación Visual en la parte comercial – publicidad u otros). Invertimos una gran cantidad de talento creativo en fines lucrativos y para el consumismo. Sin embargo existe un descuido y despreocupación real y latente en el área del diseño con fines sociales y educativos. Por ejemplo podríamos crear piezas de diseño con mensajes de responsabilidad social, hacer casos de estudio de diseño para la mejora de la señalética de nuestra ciudad o simplemente crear piezas didácticas de diseño para la mejora de la educación de un grupo determinado. El diseño no es simplemente un instrumento para promocionar productos o hacer publicidad a favor de quienes pagan grandes cantidades de dinero; es también una excelente herramienta que puede ser utilizada para mejorar la calidad de vida de las personas.

El tema de la educación, es fundamental en nuestro país. ¿Cuánto invertimos en la educación de las personas? ¿Cuánto el gobierno actual invierte en ello? ¿En que estado está el sistema de educación en las instituciones públicas y privadas? Sin entrar en detalles redundantes ya conocemos bien la mediocridad de los sistemas educativos en nuestro país. Yo pienso que debemos dejar a un lado las críticas y lamentos para más bien plantearnos si realmente el Diseño Gráfico y la Comunicación visual están siendo tomados en cuenta como un instrumento para re-estructurar el sistema educativo. Un número significativo de personas desconocen las características, el talento, y las posibilidades que ofrecen la carrera de Diseño Gráfico y Comunicación Visual y los profesionales formados en la misma.  Es por eso que yo pienso y propongo que nosotros, los profesionales en Diseño, tenemos y debemos asumir la responsabilidad de educar a las personas sobre los múltiples usos y aplicaciones de nuestra  carrera y todas las posibilidades que tenemos para poder contribuir positivamente a la educación y por ende a mejorar nuestra sociedad. Esta responsabilidad también la tienen instituciones educativas que forman a profesionales en Diseño.

¿Por qué el Diseño Gráfico y la Comunicación Visual?

Está comprobado que la mayor parte de la información que guardamos en nuestro cerebro la adquirimos a través de la vista. Lo visual es práctico, eficiente y llama la atención de las personas rápidamente. Entonces yo creo que a través de una buena pieza didáctica (infografía, esquemática, etc.) podemos informar/educar de manera mucho más eficaz que mediante un libro lleno de sólo textos. Pienso que el paradigma de la mejora en la educación podría radicar en crear un sistema piezas didácticas y visualmente eficientes que contengan la información necesaria para hacer que los estudiantes puedan no sólo leer y escuchar, pero también visualizar los contenidos.  Si estoy en lo correcto y mi idea representa una propuesta real; ¿Cómo nos organizamos y realizamos una propuesta seria? ¿Cómo conseguimos el apoyo de la gente para que se nos tome en cuenta en estos procesos? Debemos lograr que conozcan nuestros talentos y lo que podemos hacer.

Crear un equipo multidisciplinario

A lo largo de los 10 años que he estado practicando y enseñando Diseño Gráfico he aprendido que uno de los aspectos más importantes en la vida profesional es saber apreciar y reconocer el talento y los conocimientos de otros profesionales. En mi experiencia he aprendido siempre más de profesionales que demuestran humildad y la abiliad de adaptar sus conocimientos a todo tipo de realidades y siempre buscan trabajar dentro de un equipo multidiciplinario con el objetivo de crear piezas comunicacionales efectivas. Trabajar dentro de un equipo multidisciplinario sería ideal para poder desarrollar propuestas serias para mejorar el sistema de educación en nuestro país. Los diseñadores gráficos deberíamos trabajar con profesionales en las áreas de psicología, sociología, pedagogía y otras ramas afines. Con todo esto en mente pienso que los diseñadores gráficos en Bolivia debemos reflexionar acerca de la misión que tenemos como profesionales y miembros de nuestra sociedad. Creo firmememte que debemos iniciar un cambio de pensamiento que nos condusca a involucrarnos activamente en la mejora del sistema educativo en nuestro país. En resúmen creo que es hora de asumir una responsabilidad de índole social con nuestra sociedad.

Tengo la esperanza de que los diseñadores y comunicadores visuales no sólo optemos por aplicar nuestros conocimientos en proyectos con fines comerciales. Espero que podamos usar nuestros talentos  en causas sociales. Por último espero que las Universidades e Institutos tomen parte en esta visón de formar a profesionales capaces y con un elevado sentido de responsabilidad social.

Hacia dónde van las marcas

Por: Joan Costa

Los cambios, la rapidez de los mismos, y la competitividad creciente afectan a las estrategias marcarias, a la creatividad y a la economía. Las empresas y los profesionales deben conocer el sentido de las nuevas tendencias de gestión.

1. La marca no es el producto, sino lo que ambos significan juntos. Una marca que no significa nada para alguien, está muerta

El producto es el soporte de la marca. Ninguna marca existe sin aquello que la justifica y le da sentido. Es decir, el producto o el servicio, la empresa y el público. La marca es la síntesis de la empresa, el producto/servicio y su comunicación.

La “utilidad” de los productos como un frigorífico, una cafetera o un reloj, no es por sí misma distintiva, ya que al pertenecer a un mismo género de productos, todos son igualmente útiles e intercambiables. Todos los frigoríficos sirven para lo mismo, igual que todas las cafeteras, los relojes, las líneas aéreas y los bancos, sirven a una misma utilidad: conservar alimentos, producir café, saber qué hora es, volar, gestionar el dinero. Sólo en los casos excepcionales en que el producto tiene una singularidad intrínseca, él mismo es distintivo. Y así forma un todo coherente. Es el universo de la Marca.

2. ¿Cómo recordar las marcas, si sólo en Europa hay más de 6 millones de marcas registradas?

El primer instrumento con el cual comunicamos y recordamos las marcas es el Nombre. He aquí un aspecto especializado de la creatividad para la estrategia del negocio, que ha dado lugar a las técnicas del naming. Lo que no tiene nombre no existe. Y por el hecho mismo de que la marca empieza con el nombre, he incluido en mi “Diplomado Internacional on-line de Creación, Diseño y Gestión de Marcas”, la materia del Naming, la creación de nombres de marca, designaciones, nomenclaturas, etc., o sea, todo lo que constituye el mundo de la marca verbal.

La segunda herramienta para que una marca se imponga y sea recordada es la forma visible que se da a ese nombre. Es la marca visual. Los logos, los símbolos y los colores distintivos. La originalidad y la potencia del diseño gráfico contribuye en gran medida a llevar una marca al top mind, a lo más alto e inmediato del recuerdo. ¿Por qué? Porque lo que se ve se recuerda mejor que lo que solamente se oye o se lee.

El conjunto indivisible que forman la marca verbal y la marca visual es el escudo que ampara el conjunto de la empresa, la línea de productos, el programa de servicios, la gama de bienes, que se refuerzan recíprocamente gracias al poder concentrador de la marca.

3. Actualmente, ¿los profesionales están preparados para crear y gestionar las marcas de forma eficaz?

Lo que sucede es que las marcas no son cosas simples. Son realidades complejas y con muchas facetas. Por tanto, o se requiere un trabajo de equipo, lo que no siempre es posible para pequeñas y medianas empresas, o bien la gestión de la marca se parcela y se trocea en exceso. Uno crea el nombre, y para esto existen gabinetes especializados. Otro se ocupa del diseño de identidad. Otro crea el embalaje. Otro los anuncios, las campañas. Otro hace la investigación, etcétera. Todos bajo los criterios de marketing, la estrategia de posicionamiento y la necesidad de crear una imagen de marca, global: una supermarca.

Entonces, el problema no es tanto el de la especialización de cada uno de los que intervienen en el proceso. El problema es la coordinación de todos.

Pero eso no es siempre posible. En estos casos, la solución está en que cada profesional se prepare para ofrecer a las empresas un “programa de servicios integrados”, que resuelva el conjunto de soluciones que poseen características y lógicas comunes. Por ejemplo, todo lo que tiene que ver con la comunicación más intemporal (o menos puntual), estratégicamente puede estar en unas mismas manos. Es el caso de la creatividad en naming, que debería estar estrechamente vinculada de modo natural al diseño de marcas gráficas, de embalajes y otros elementos afines. Esta parte de la comunicación de la marca es sustancialmente diferente de aquella otra que concierne a los medios, la publicidad, las campañas, los anuncios, que son por naturaleza efímeros y necesitan renovar constantemente los mensajes.

Si entendemos la comunicación de la marca desde ese aspecto temporal: los elementos básicos de larga vida, como el naming, la marca gráfica, la identidad, el packaging, por un lado. Y por el otro, los elementos variables, constantemente renovados y rápidamente obsoletos, como los anuncios, las campañas, los eventos; entonces nos daríamos cuenta del gran rendimiento económico que conlleva el trabajo gráfico y, por el contrario, las grandes y contínuas inversiones que requiere la difusión mediática.

4. Las últimas tendencias en la creación y estrategia de marcas van a “marcas globales” para productos puntuales agrupados

La tendencia a las marcas globales se apoya en que es mejor pocas marcas para muchos productos, que una marca para cada producto.

Esto tiene grandes ventajas. Económicas, porque gestionar y publicitar una marca es más rentable que tener que hacerlo con diez. La explotación de la marca global es infinitamente más eficaz, porque una sola marca ampara diferentes productos y variantes de éstos. Para el mercado, no hay duda de que el problema de recordar se simplifica radicalmente, porque la empresa no obliga al público a recordar sus diez marcas, sino sólo una. Con una sola marca en la memoria el consumidor tiene toda una variedad de productos en la cabeza.

Esta tendencia a las marcas globales o megamarcas exige un enfoque del naming muy particular. Consiste en crear nombres que tienden a ser abstractos, o evocadores, pero no descriptivos de un producto o una función. Es así cómo pueden ser globales. Es decir, que los nombres que tradicionalmente describen la clase de producto o su utilidad, limitan, por eso mismo, el uso de los otros productos de la firma que podrían cobijarse en la marca madre. En cambio, un nombre sonoro, que sugiera el posicionamiento, o un nombre abstracto, permiten desarrollar líneas, programas y familias de productos, y diversificarse bajo este mismo único nombre.

La estrategia es la del portafolio. Consiste en diseñar grupos o familias de productos que se inscriben en un mismo territorio y posicionamiento, en lugar de productos y marcas huérfanas. La estrategia será, entonces, un nombre para cada programa de productos. He aquí el cambio de escala.

Para resumir esta estrategia, observemos que las empresas de antes creaban productos que necesitaban marcas. Hoy creamos una marca que genera productos. La diferencia es abismal.

5. Conclusiones

De estos criterios estratégicos devienen otras tendencias que conciernen a la comunicación. Entre ellas, una muy importante: asociar el nombre de la marca al de la empresa, o haciendo que empresa y productos, o servicios, se sinteticen en una marca única. Es el ejemplo de las firmas niponas y de muchas empresas de servicios donde el nombre de la compañía es el mismo de los productos o de los servicios. Una estrategia que cada vez es más extendida también en Occidente.

Importancia de los códigos en la comunicación

Por: Christian Dereck Morales Lainfiesta

Introducción

Muchas veces los comunicadores y publicistas, estamos inmersos en un “mundo paralelo”; buscando conceptos innovadores, que nos diferencien, dentro del mar de mensajes que están allá afuera; o en el peor de los casos, buscando ganar premios o alguna distinción.  No digo que esto esté mal, lo que propongo es que recordemos la esencia de la comunicación, una formula sencilla: “Emisor – Mensaje (códigos) – Receptor – Contexto”.  Al final de todo,  nuestro trabajo es comunicar un mensaje de forma clara; y por eso me pareció oportuno compartir este artículo, donde se exponen estos elementos básicos que harán que nuestra comunicación sea efectiva.

¿Qué es comunicación?

La comunicación puede entenderse como un proceso de intercambio de mensajes entre individuos e implica la transmisión y recepción de ideas, información y sentimientos.

Es el proceso mediante el cual un determinado mensaje originado en el punto A llega a otro punto determinado B, distante del anterior en el espacio o en el tiempo. Implica que exista un emisor, que inicia la comunicación, y un receptor a quien va dirigido el mensaje. Este proceso conlleva varios elementos:

Emisor: es la persona que se encarga de transmitir el mensaje. Esta persona elije y selecciona los signos que le convienen, es decir, realiza un proceso de codificación; codifica el mensaje.

Receptor: es la persona a quien va dirigida la comunicación; realiza un proceso inverso al del emisor, ya que descifra e interpreta los signos elegidos por el emisor; es decir, descodifica el mensaje.

Mensaje: Es el producto físico real de la fuente codificadora.  Es el código o el grupo de símbolos que se usan para transferir el significado o contenido del mensaje. Las decisiones que se toman al seleccionar y arreglar tanto la codificación como el contenido, afectan nuestro mensaje.

Código: Los códigos de comunicación son el conjunto de leyes y convenciones establecidas,  conocidos de forma común por emisor y receptor y que conforma el sustrato que posibilita la comunicación. Un código es un sistema de signos y reglas para combinarlos, que tienen significados específicos y permiten transmitir el mensaje desde la fuente o emisor hasta el punto de destino o receptor. El código debe ser compartido por emisor y receptor para que el mensaje llegue en forma efectiva y se de la comunicación.

Canal: El Canal sería el medio a través del cual se transmite la comunicación. Al emisor le corresponde seleccionarlo.

Contexto: Son las circunstancias que rodean un hecho de comunicación se denominan contexto situacional (situación), es el contexto en que se transmite el mensaje y que contribuye a su significado.

La consideración del contexto situacional del mensaje es siempre necesaria para su adecuada descodificación. Para que se lleve a cabo una comunicación efectiva, el emisor, debe condicionar su mensaje (contenidos, forma, etc.) en función del receptor (cultura, ubicación, nivel educativo, capacidades, etc.) y viceversa, el receptor selecciona o da respuesta al mensaje en función de las características y contexto del emisor.  El contexto también define el canal o medio por medio del cual se hace llegar el mensaje al receptor y el código que se utiliza para transmitir ese mensaje.

Si no utilizamos el código adecuado al contexto, la comunicación fracasará y el receptor no recibirá el mensaje que queremos transmitir.

Para que estos códigos sean útiles, el emisor y el receptor deben compartir sus significados. Tanto en el caso de los códigos lingüísticos, como en el de los no lingüísticos, el contexto cultural es clave, porque no sólo los idiomas varían, sino que los íconos pueden tener distintos significados.  Por eso, es importantísimo conocer el contexto donde se llevará a cabo el proceso de la comunicación y así poder seleccionar los códigos apropiados.

Códigos en la Comunicación Efectiva

Los códigos son la base para lograr la comunicación efectiva porque en ellos se fundamenta la transmisión del mensaje.  Un código es un sistema de signos que, por convención previa, está destinado a representar algo y a transmitir información desde la fuente hasta el punto de destino.

Cada signo que forma parte de un código está asociado a una convención socialmente aceptada y representa una idea o contenido.  En otras palabras,  cada signo es la unión de un significado con un significante; es decir un símbolo puesto en relación con un objeto, acción, sentimiento que representa.

Por lo tanto, el código es vital para que se dé el proceso de comunicación y que el emisor pueda trasmitir en forma efectiva un mensaje al receptor y obtenga de él la respuesta esperada.

Conclusiones

  • Comunicar, significa transmitir ideas y pensamientos con el objetivo de ponerlos «en común» con el otro. Así pues, necesariamente, la comunicación exige la utilización de un código compartido entre el emisor y el receptor.
  • Un código es un sistema de signos que, por convención previa, está destinado a representar algo y a transmitir información desde la fuente hasta el punto de destino.
  • Para que se establezca una comunicación efectiva, el emisor y el receptor deben tener conocimiento común del código por medio del cual se transmite el mensaje. Por lo tanto, el buen uso de códigos es vital para que se dé el proceso de comunicación y que el emisor pueda trasmitir en forma efectiva un mensaje al receptor y obtenga de él la respuesta esperada.
  • Para captar, comprender e interpretar adecuadamente el mensaje el receptor debe decodificar el código usado por el emisor. Esta decodificación es un proceso complejo porque los códigos cambian constantemente, de acuerdo a las épocas y porque dependiendo del contexto, los signos pueden tener diferentes significados.

Bibliografía

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