BOCETAJE Y CREATIVIDAD

Por: Andrés Quiroga Álvarez Daza

El bocetaje puede ser entendido como “un elemento indispensable en la descripción y articulación representativa de los trazos que responden a los gestos propios del proceso creativo”(Rodriguez Aranda, 2009). Este elemento o proceso ha sido ampliamente estudiado y debatido a lo largo de la historia, y el estudiante de diseño del Siglo XXI estaría incurriendo en un terrible error al evitarlo, negarlo y reemplazarlo por un ordenador.

Las ventajas del bocetaje

Las ventajas del bocetaje fueron claramente expuestas por Rodhe en Chacón (2012, “Bocetaje y sus beneficios en el proceso de diseño”), las cuales podemos enumerar de la siguiente forma:

  • Inmediatez. Que implica el apunte espontaneo de ideas tanto de forma gráfica como de forma escrita o una combinación de estos. Esta acción es generadora de nuevas ideas e infinitas combinaciones y relaciones nuevas de ideas. Simplemente hay que dejar que la mano fluya en conexión íntima con el mente.
  • Exploración de diversas alternativas. Las ventajas del bocetaje radican en su flexibilidad, mutación y evolución espontanea.
  • Promoción del debate. Enseñar un boceto a un cliente o colega, indica Rodhe, nos da la posibilidad de intercambiar opiniones, ya que se trata de un prototipo, un diseño provisional. “La gente se siente cómoda frente un boceto, en el sentido de sugerir cambios y mejoras en la estructura del diseño”.

Ciertamente el proceso de bocetaje sirve para plasmar una idea que se encuentra difusa en la mente. Bocetar en papel responde al gesto de la mano, o mejor dicho al gesto de la mente hecho trazo en el papel (a través de la mano). Una línea en la superficie bi-dimensional del papel es en sí una línea de pensamiento.

Alimentar la mente

La inseguridad de un estudiante al momento de bocetar muchas veces radica en la clásica preocupación: “no se dibujar bien”, pero hay que saber que no se necesita ser un gran dibujante para bocetar una idea; esta acción, necesaria en todo proceso de creación grafica, responde a lo que existe en nuestra mente, pero ¿qué se puede bocetar si nuestra mente no genera ideas?

Si nuestra mente parece un pozo seco es porque no esta bien alimentada, entonces ¿cómo se puede alimentar la mente?

Las respuestas aquí son bastante interesantes: leer, ver buen cine, ver fotografías, apreciar magníficos trabajos de ilustración, pintura, escultura, etc. En otras palabras inspirarse, adquirir influencias, admirar el trabajo de otros diseñadores, generar referentes.

Si se tiene una mente nutrida habrán ideas para plasmar en el papel.

Analizar la realidad

Otra forma de alimentar la mente consiste en observar y analizar la realidad. Muchas veces se puede tener la respuesta a un problema de diseño simplemente con elevar la mirada mas allá del Smartphone, en la calle, la habitación o el patio trasero. Salir del mundo bidimensional de la pantalla y adentrarse en las complejas dimensiones de la realidad. Para poder capturar esta realidad, desde un humilde punto de vista, no hay nada más enriquecedor que un sketchbook o cuaderno de bocetos y apuntes.

Capturar las formas, proporciones, y relaciones espaciales que interactúan en la realidad, en un cuaderno de apuntes y bocetos, es un gran ejercicio para nuestros ojos, manos y mente.

Con el pasar del tiempo uno/a se dará cuenta que ha cosechado un puñado de “cuadernillos” (quizá con los años una centena de ellos), una suerte de back up mental que más adelante podría servirnos de bagaje para la creación de un logo, una ilustración, una composición fotográfica, un afiche o algún tipo proyecto gráfico. La clave es, no pensar en el Ahora, ya que “eso” que se captura en el momento no quizá no servirá específicamente para el proyecto de turno, pero quién sabe qué cosas magnificas se pueden encontrar en un “cuadernillo” de hace tres años (?).

Esta actitud y visión analítica es vital para fortalecer la inteligencia espacial, nuestra sensibilidad estética y visión geometrizante.

Es interesante pensar cómo un cuaderno de este tipo puede convertirse en una extensión de nuestra mente, ya que al dibujar (imagen) y anotar (texto) estamos poniendo -de alguna forma- en orden las “carpetas” de nuestra mente.

Leon Tostoi en su juventud tenia un confidente, un ente al que contaba sin miedo todas sus aflicciones, pensamientos, reflexiones y pecados. Así, en el contexto de la vieja Rusia, se desnudaba sin miedo todas las noches bajo la mirada fría, inerte de su diario. Un cuadernillo debe ser eso en la vida de un diseñador, un confidente, al cual sin miedo le contamos nuestras ideas y pensamientos, un ente inerte donde podemos transformar el “concepto” en “percepto”.

En este contexto el miedo a equivocarse (peor enemigo de la creatividad) parece desvanecerse. Es básicamente agarrar confianza en uno mismo, ver lo que somos capaces de hacer, ver las radiografías de nuestra mente.

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