EL PAPEL DEL DISEÑO GRÁFICO EN LAS LUCHAS SOCIALES ANARQUISTAS DE FINALES DEL SIGLO XIX Y PRINCIPIOS DEL XX

Por: Andrés Quiroga

La gráfica subversiva puede tener varios orígenes y fuentes. Las peculiaridades de este tipo de gráfica alcanzan su máxima expresión en las muchísimas y diversas publicaciones anarquistas de principios del siglo XX y la actualidad.

Cuál es su móvil y su fin, es un tema fascinante. Se puede afirmar que surgen de una necesidad imperiosa: la protesta y la lucha social.

La ilustración, el texto (la tipografía), el color, los grafismos (los 4 elementos que conforman al Sistema gráfico) se entremezclan en una síntesis pregnante, veloz y agresiva.

Se llega a representar por medio de estos, la crudeza, las asimetrías sociales (vigentes hasta el día de hoy), la reivindicación de luchas sociales pasadas, y estructuran de una forma única un llamamiento a la subversión contra el establishment y las injusticias de clase. En síntesis es propaganda fuerte y muy directa.

Periódico Culmine editado por Severino DiGiovanni.

Lidia Moroziuk, explica que esta obra gráfica, resuelta por medio del dibujo en tinta, rememora la gesta de los mártires de Chicago, la histórica huelga de 1886, donde inmigrantes y obreros explotados pedían la disminución de la extenuante jornada laboral de 18 horas.

Qué se puede ver en esta obra gráfica. Pues bien, la autora explica que la representación alude a una situación narrativa en la que el proletariado se encontraba en aquel entonces: un proletariado que avanza armado (hachas, garrotes, pueden ser vistos) en un espacio urbano que se comienza a industrializar a pasos agigantados (Edificios, Chimeneas con humo, etc.).

Ciertamente la figura humana toma un papel protagónico en estas obras, se puede apreciar una suerte de exageración y magnificación de los gestos y los rasgos humanos (puños agrandados, rostros uniformes de perfil, torso en 3/4), rostros de hombres  mujeres mirando hacia el horizonte con vestimenta de obreros de la época.

La propaganda anarquista de 1936 (guerra civil española) no es excenta de toda esta retórica gráfica, es una suerte de “herencia gráfica”(?).

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Qué pasaba décadas antes en Argentina (1910-1920) la indumentaria de presidio en alto contraste se simboliza en la gráfica, haciendo alusión a los presos políticos de la Siberia Argentina: Ushuaia, quizá agarrando íconos de las revueltas y luchas sociales de 1909 (Simón Radowizky es el mejor exponente de todos/as ellos/as).

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Se trata entonces de una gráfica retorizada (Moroziuk).

Un dibujo a tinta es un dibujo sintético, facilitaba la reproducibilidad y abarataba los costos de impresión, aspecto esencial dentro de la propaganda autogestionada anarquista. Al tratarse de un solo color, el contraste entre blanco y negro era el factor determinante (polarización tonal).  La impronta artística tiene una coherencia con el carácter agitativo de la ilustración y la ideología, y las acciones de protesta y propaganda como tal: son inmediatas, efímeras pero potentes (Moroziuk).

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El “trapo rojo” del que se quejaba Falcon (victimado por Radowitzky el año 1909) que se trata igualmente de un símbolo de las luchas sociales (Revolución francesa) también ha impregnado a la gráfica subversiva con el pasar del tiempo.

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Cartel de la FAI (Federación Anarquista Ibérica) 1936 (aproximadamente).

Sin lugar a dudas el estudio y análisis de estas obras de tipo gráfico nos transportan a la época, nos dicen sobre la situación actual de ese entonces, el sentir de la población y las organizaciones sociales, los protagonistas y los acontecimientos más importantes. Por lo tanto son un registro histórico que puede mostrar de dónde surgen las corrientes y estilos gráficos contemporáneos, ya que pocos estilos se alimentan de la nada, o maduran abruptamente negando este proceso necesario para el reconocimiento y la simbolización. Todo tiene un origen, y por tanto estos estilos gráficos se impregnan de significación a través de la historia y sus episodios violentos, trágicos, y de gloria. Se mitifican con el pasar del  tiempo y ascienden a la categoría de simbolismos. Marx decía: “la violencia es la partera de la historia”.

La gráfica de protesta, el “Diseño de protesta” (Milton Glaser) se empapó de estos diversos estilos que, como se mencionó anteriorente, tuvieron su devenir en los movimientos sociales y luchas de principios del siglo XX.

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Stencil a un solo color, para una fácil reproducibilidad y alta pregnancia (gráfica actual).

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Stencil con un mensaje iconizado de tipo ecologista (gráfica actual).

2 comentarios
  1. Lidia Moroziuk
    Lidia Moroziuk Dice:

    Buenos Aires, 12.09.2016
    Hola Andrés Quiroga:
    Se ve que estamos en la misma sintonía. Va de suyo mi agradecimiento hacia todos tus comentarios que citaste, de mi autoría. Te agradezco el esfuerzo, y bueno, ¡me siento muy feliz! Sobre todo por la causa anarquista. Me gustaría mantener contacto contigo.
    ¡Salud y Revolución Social!
    Lidia I. Moroziuk
    moroziuk@speedy.com.ar
    Si el contacto funciona, después te pasaría mi tél. fijo. Beso y abrazo grandote desde Buenos Aires. Seguimos en la lucha.

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  2. Lidia Moroziuk
    Lidia Moroziuk Dice:

    Buenos Aires, 20.10.2017. A través del tiempo, es necesario insistir sobre los derroteros concernientes acerca de la función social del arte en América Latina, durante la contemporaneidad y en todo el Planeta Tierra. No sólo en la dirección de cuestionar el impacto de las imágenes gráficas desde la ideología anarquista y su correspondencia con su filosofía política, sino también con relación a un campo más amplio de inclusión y consideración, desde el campo ideológico de la cultura de izquierda. Y esto por el hecho de abarcar a nivel de imagen, jalones de lucha y de consecución de derechos imprescriptibles que se corresponden, a nivel de representación, con la prefiguración de un mundo de relaciones interhumanas sociales, económicas y políticas en situación de Igualdad, en armonía con la Naturaleza y en oposición contradictora y adversativa con respecto a las instituciones opresivas del Orden capitalista de las Sociedades Autoritarias, parafraseando a J. J. E. Reclus, el autor de «El Hombre y La Tierra».

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